viernes, 22 de enero de 2016

La Zafarronada:1957 (se prohibió) y en 1987 ASOCIACIÓN CULTURAL "OMAÑA" (lo recupero) VIENE DE TIEMPO INMEMORIAL. EN RELACIÓN ART. MASCARADAS.


OMAÑA Nº 2. BOLETIN DE LA ASOCIACION CULTURAL. 1987
http://issuu.com/irmabasarte/docs/asociacion_cultural_de_oma_a?e=2578807/1376767
http://pielagsardongaranriellosamariopaladin.blogspot.com.es/2013/04/zafarronada-de-riello-manifestaciones.html



Nos hemos encontrado en el libro de mascaradas de Bernardo Calvo Brioso,  editado por la Junta de Castlilla y león en la pgna 331 aparece Riello. La zafarronada. Esta información que a nuestro juicio no es autenticamente como han ocurrido estas manifestaciones, viene de tiempo inmemorial hasta los  años cincuentaitantos que la autoridad gubernativa lo prohibió, 1957 / 1987 treinta años mas tarde la Asociación cultural "Omaña" lo recupero, continuando la Asociación Cultural "Ares de Omaña"  y posteriormente una vez don Ovidio fue destinado a león. Lo retomo el Ayuntamiento de Riello con su alcalde a la cabeza Manuel Rodriguez Diez. 











                   
                                                                                                                       




























                                                                        


http://pielagsardongaranriellosamariopaladin.blogspot.com.es/2013/04/zafarronada-de-riello-manifestaciones.html



"En el boletín de la Asociación Cultural Omañanº 2 Marzo - Abril 1987. portada zafarrón en el carnaval de Riello en la pág. 20 a 23. Riello. Ensayo de Carnaval Tradicional, David Gustavo López  nos cuenta con detalle el origen de esta fiesta y su recuperación, ya que todo el mérito es de esta Asociación que lo puso en marcha."Con ilusionada expectación, Riello celebrará un retorno a las tradicionales celebraciones del carnaval omañés, una fiesta que se había perdido hace aproximadamente treinta años y que ahora, por iniciativa de Asociación Cultural Omaña, vuelve a resurgir." Y continua explicando como se realiza, quienes participan como van vestidos, como se celebra. Y todo ello ilustrado con tres fotografías, dos de actual carnaval y otra de la década de los cincuenta, desde entonces se celebra todos los años el carnaval y cuando desapareció esta Asociación, cogió el relevo la Asociación Cultural "Ares de Omaña" y posteriormente un grupo de amigos omañeses capitaneados por el párroco de Riello D. Ovidio Alvarez. Desde aquí animar a este grupo de  luchadores por su tierra y  sus costumbres a que sigan con esta labor, ya que gente emprendedora y soñadora son los que han conseguido y siguen consiguiendo que este tipo de costumbres no se pierdan. Os invito a que leáis las páginas del boletín nº2 de la Asociación Cultural Omaña que adjunto, es un tema muy interesante que merece la pena ser conocido y compartido."
14 de febrero de 2012








Reproducimos a continuación:

"Descripción

Referencia temporal

Los actos empiezan al atardecer, en torno a las seis y media de la tarde y se celebran sin interrupción durante una hora y media.

Datos históricos y legendarios vinculados con la celebración festiva

En el Archivo Diocesano de León, donde sólo hay un Libro de Fábrica y Visitas (Sign. 3850), perteneciente a los años 1853-1878, no hay ninguna referencia a mascaradas ni a Zafarrones. hay que señalar que son fechas muy tardías para ello.


Ámbito geográfico y espacio festivo

Riello es la capital comercial de La Omaña. Comarca regada por el río Omaña desde su nacimiento hasta la desembocadura en el río Luna. Su cabecera es de altas cumbres, que > TIPO Y DISTRIBUCIÓN TEMPORAL DE LOS ACTOS
• Encendido de hoguera.
• Recorrido de calles.
• Toreo.
León

> TIPO FECHA DURACIÓN

Mascarada de Invierno Sábado de Carnaval Al atardecer superan los dos mil metros de altura (Catoute, Tambarón o Nevadín), dejando entre ellas estrechos valles con abundantes abedulares. El tramo medio del Omaña, mucho más poblado y al que pertenece Riello, es de montañas medias, con abundantes robledales y urces, mientras que los bordes de los ríos se llenan de alisos. Terreno grato a la vista, con poblaciones muy pequeñas, de casas de mampostería de piedra, en las que sobresale frecuentemente la panza semicircular del horno.

En Riello destaca el edificio de la iglesia, obra de mampostería del siglo XVII, de una sola nave, con crucero marcado y con espada triangular de dos vanos, a la que se accede por moderna escalera exterior.

Espacios urbanos
La mascarada recorre las pocas calles de la localidad, de trazado sinuoso, aunque el punto neurálgico es la plazoleta de la iglesia, en la que se sitúa la hoguera.

Organización, Participantes y Asistentes

Organizadores
La recuperación de la mascarada ha sido obra hace unos veinte años de Manuel Rodríguez Díez, informante nuestro y que acaba de ser elegido Alcalde la localidad. Suyas son algunas máscaras, que él ha recuperado. Él prepara todo lo necesario para la mascarada y de su casa salen vestidos algunos de los personajes, como Toro y Torero.

Personas y Colectivo Social Participante

Aunque señalamos que participan todos los vecinos, lo cierto es que sólo son un pu-ñado de ellos, ya que el resto suele refugiarse, por el frío reinante, en el baile que organiza el Ayuntamiento en el salón comunal. En él aparecen vecinos disfrazados con trajes comprados y muchos Zafarrones terminan allí la fiesta. Participan disfrazándose de Zafarrones algunos vecinos de otras pedanías, porque allí, como veremos, hubo siempre tradición también de hacerlo.

Espectadores y Asistentes

No hay difusión específica de la fiesta ni en la localidad ni en las numerosas pedanías del municipio. Ahora bien, es conocido que en casa de Manolo se disfrazan y que en el salón hay baile. Por ello acude gente de esas pequeñas localidades.

La asistencia es solamente local o de esas pedanías, que acuden al baile. Suele ser  escasa por el frío de la época.

Financiación de la festividad

La mascarada apenas tiene gastos, pues la leña la ponen los mismos vecinos. Los trajes son muchos del Ayuntamiento y otros de Manuel Rodríguez. Ya muchos vecinos se elaboran sus máscaras con cartón.

Elementos y Componentes Festivos

Cuando empieza a anochecer, comienza a arder la pira de leña de roble colocada en la plaza de la iglesia. En el entorno de la plaza se recortan sobre las escasas luces las  siluetas de seres vestidos de blanco, con máscaras oscuras, que hacen sonar cencerros. Portan en sus manos retorcidas ramas y raíces de urz. Son los Zafarrones. Poco a poco se forma un grupo numeroso junto a una casa cercana, de donde sale
una especie de rudo Toro y un Torero de ondulante muleta roja. Todos se acercan al entorno de la hoguera, donde los Zafarrones encienden sus naturales teas, creando fantasmagóricas figuras.

 Es la hora de recorrer las calles haciendo sonar sus cencerros, arrojar la fertilizadora ceniza a los viandantes y alterar la paz de alguna casa, mientras emiten gritos guturales y asustan a la escasa gente que hay por las calles; llegan hasta los bares, donde entran con ruido y ulular de sus gargantas. Mientras, el Torero pretende parar al Toro con pases de muleta, para que no intente cornear a las mozas que encuentra. Así van desgranando calle tras calle, con el ruido de los cencerros, el barullo que generan moviendo contenedores o tocando indiscriminadamente las campanas de la iglesia. Si se apaga la tea, se vuelve a encenderla. Al final, todos vuelven a la hoguera que mitiga el frío y a la que se acercan los espectadores. Allí, siguen asustando a todos,
mientras el Torero intenta emular los grandes nombres del torero con algunos pases de rodilla. Cuando la hoguera pierde su fulgor, es hora de ir bien al baile del salón, bien a cambiarse de ropa, pues ya terminó la zafarronada.



Actos protagonistas
Se hace una gran hoguera en el entorno de la plaza de la iglesia con la doble finalidad de calentarse y de encender las raíces de urces de los Zafarrones.

Descripción y características de los personajes festivos

Zafarrones: Representan el caos invernal, el mal. Su misión es, aparentemente, generar
ruido y confusión, amedrentar y meter miedo. Su función, por tanto, es crear
ruido y violentar el entorno, bien moviendo contenedores o tocando las campanas.

Toro: Como en toda la provincia de León, era imprescindible en esta mascarada.
Siempre sale acompañado de Torero. Simula cornear a todo el mundo, pero especialmente
a las mozas. Es toreado, pero no muerto, como ent el resto de mascaradas de
esta provincia.

Torero: Su única misión es evitar que el Toro se meta con la gente. para salir al quite
de esa situación, lo torea.

Indumentaria

Zafarrones: Visten todos pantalón y camiseta blancos, con amplio blusón de tela de borreguillo que ciñen a su cintura mediante cinturón o cuerda, del que penden tres cencerros.

 A la altura de las pantorrillas hay pequeños cintos con una esquila en cada una. Las máscaras actuales son de cartón, aunque quedan tres de piel de cabrito y hay alguna moderna de madera; son sencillas, ocupando escasamente toda la faz, con agujeros para nariz y ojos. Su color negro contraste con el blanco en que se han pintado los dientes. Las de piel, llevan fibras simulando bigote, barba o cabellos. Las primeras máscaras, según nuestros informantes eran de cartón, evolucionando a las de madera de aliso y, por último, a la piel o cuero, porque no son eran tan pesadas como las de madera. Portan ramas y raíces de urces como teas; algunos llevan ceniza en una bolsa.

Torero: Viste ropa convencional, generalmente de pana, sobre la que se pone una túnica roja, larga y abierta en sus laterales. Se cubre con sombrero de paja. Lleva la aguijada y una muleta.

Música
Sólo el ruido continuo de los cencerros.Animales asociados a la fiesta

Toro: está realizado sobre un armazón rectangular, tipo escalera, con palos transversales para apoyar los hombros. En la parte delantera se le han añadido los cuernos de vaca. Como ruda máscara, un vellón grisáceo con agujeros para los ojos. Lo lleva una sola persona, vestido como los Zafarrones, pero sin máscara. Todo se cubre con sábana y cobertor blancos.

Valoración de la Manifestación festiva

Valoración de los protagonistas

Todos se visten con carácter voluntario para no perder una fiesta tradicional en toda la zona, como vamos a ver. Procuran cumplir con la función que tienen encomendada, aunque la duración del acto es pequeña. Análisis del significado social y cultural de la festividad

Socialmente, la Zafarronada tuvo una gran importancia en la comarca de la Omaña.

De ella se hizo eco el P. César Morán (en Caro Baroja, 2009, 251-252), con los diferentes disfraces y los recorridos que se realizaban entre los distintos pueblos para hacer la cuestación. Sin embargo, esta mascarada se perdió en los años treinta del pasado siglo y no se ha recuperado hasta hace unos veinte años. La falta de juventud de la zona ha hecho que la recuperación se haya convertido en testimonial de un ayer que no volverá. Ahora mismo, no cuenta ni con la participación ni con la asistencia masiva de la población. Es interesante subrayar que esta mascarada que fue en sus disfraces de Zafarrones exclusiva de hombres, desde el año 2009 ya lo es también de mujeres,lo que puede favorecer socialmente la fiesta.

León
331
Bernardo Calvo Brioso | Ed. Junta de Castilla y León
Culturalmente, las Zafarronadas de la zona han sido objeto de diversos estudios, empezando por la descripción del P. Morán. Éste nos presenta a un único Zafarrón, elegido en la escuela, con gran poder durante esos días, vestido de modo semejante a los actuales, pero con pieles auténticas y con máscara de piel de cabrito, cargado de cencerros y con saco de ceniza, que, acompañado de mozos, recorría los pueblos vecinos haciendo cuestación a cambio de cantar y bailar o arrojando ceniza a los que no le daban. También nos presenta al Toro, similar al actual, pero con mantas de colores y sin Torero, aparte de Gitanos o “mulas ciegas”. Caro Baroja (2009, 251-252) considera que las Zafarronadas son semejantes a las de la zona de Viana (Orense) a las asturianas y a las suletinas.

Concha Casado (2008, 22-25), que también hace referencia al P. César Morán, nos dice que los Zafarrones aparecen en “Las Partidas”, de Alfonso X [habría que matizar que bajo las formas laharrón, lamarrón, lafarrón], al lado de los juglares y eran “una especie de actores graciosos y grotescos... que presentan, generalmente, un aire demoníaco”.

Además añade como otros disfraces de la Omaña el Toro, “la mula ciega” (un mozo que se coloca sobre los hombros de otros dos, todos tapados con colchas; el de encima lleva un cabezal de cuyo ramal tira alguno de la comitiva), abanderados, el gitano con el burro, la madama, cardadores,...

Consideran estas mascaradas muy genuinas (López y otros, 1999, 19), pero describen algo ya perdido, puesto que nos presentan Ciego y Ciega, Gitanas, Zafarrones, Toro y Torero (al que asimilan al novio por su forma de vestir), yendo a otros pueblos y regresando al propio para torear y arrojar ceniza a los presentes.

Nosotros (Calvo Brioso, 2009, 125-126), partiendo de la existencia, que luego veremos, de Zafarrones y Guirrios, veíamos los dos principios del mal y el bien, ya que los Guirrios creen en el pueblo que representaban a los pastores y, por tanto, a los lugareños.


Imaginábamos que antiguamente habría luchas entre ambos, que terminarían con la expulsión de los Zafarrones del pueblo. Destacábamos el tono de libertad del Carnaval, pues cada uno se viste como quiere y desempeña el papel que desea, el simbolismo tradicional de la fertilidad del Toro y los rituales de amistad que se establecían con las visitas protocolarias a las localidades vecinas.

Interpretación de la fiesta

Si tenemos en cuenta los personajes y rituales desaparecidos (ver Alteración y Transformación) nos encontramos con dos tipos de personajes, que parecen contrapuestos:

los Zafarrones, vestidos de pieles de oveja, con máscaras demoníacas y numerosos cencerros, arrojando ceniza; los Guirrios, menos demoníacos, con máscaras más festivas, pero golpeando también con vejigas y rabos de vaca. Ambos grupos van juntos en armonía. ¿Habría luchas entre ambos hace mucho tiempo? La igualdad de funciones ha hecho que ahora ya sólo haya Zafarrones. Responden, y el nombre así lo indica, a esos seres míticos, que bajan a los pueblos desde las montañas para purificarlos y traerles la fertilidad al llegar el invierno. Pero aquí tienen mucho de esa especie de juglares, que iban cantando y bailando por los pueblos y que las fuentes antiguas nos describen con el nombre de çaharrón.

En cuanto al Toro y al Torero, responden a una tradición y a un origen totalmente distintos. Como en todos los lugares, el Toro es símbolo de la fertilidad, de ahí esa querencia a simular cornear o levantar la falda a las mozas, como nos han indicado  que hacía en Riello, ayudado de la aguijada del Torero. Y como en todos los lugares de León, no se mata al Toro. Se intenta lograr la fertilidad humana con su representación.

Es muy claro “el rito de relación” o “rito de vecindad”, en las visitas recíprocas de unos pueblos a otros, como reforzando cierta unidad y dependencia entre ellos, “hay una especie de voluntad de establecer unas relaciones misteriosas, ocultas, antiguas, entre dos comunidades que muchas veces no están forzosamente bien avenidas. Es como un rito de buena voluntad o de buena vecindad” (Garrido Palacios, 1996,

20). Sobre todo, esto parece necesario en localidades tan pequeñas como éstas y en un medio ambiente hostil. Aquí no hay ni límites ni petición de permiso para traspasarlos; por ello, hay que interpretarlo como una comunidad supralocal, donde todos se sienten unidos.

Diagnóstico/Vitalidad actual

Debilidades
• Poca duración y monotonía de los actos.
• Poco compromiso social con la fiesta por buena parte de la población.
• Faltan elementos importantes en su origen.

Amenazas

• Alarmante descenso de población de la zona.

• Excesiva dependencia de un organizador personal, aunque ahora sea Alcalde.

Fortalezas
• La presencia de mujeres en la mascarada puede favorecer su continuidad.

• Es la única mascarada de este tipo que subsiste en León.

• Combina dos rituales totalmente distintos, aunque con fines similares.

Oportunidades
• Debería ahora que el organizador es el nuevo Alcalde fomentar de alguna manera esos rituales de visitas mutuas entre otras localidades de su municipio.

• Debería complementar la mascarada con la riqueza natural de la zona, para atraer un turismo de fin de semana.

Alteración y Transformación

Muchos y fundamentales son los cambios sufridos en esta mascarada. En primer lugar, han desaparecido personajes importantes, como son los Guirrios, que parecen contraponerse a los Zafarrones. Vestían también de blanco y llevaban máscaras de cartón, según alguno con abanicos y escarapelas, portaban como elementos fustigadores vejigas hinchadas y rabos de vaca, con los que golpeaban a todos; en cambio,  los Zafarrones, que vestían pieles de oveja, utilizaban unto para pintar las caras de las mozas. Pedían por las casas llevando banastas y cestas de madera. Todo lo recogido era en especie, con lo cual luego organizaban cenas. Nadie recuerda que hubiera peleas entre Guirrios y Zafarrones.


Juntamente con Toro y Torero aparecía el Banderillero, ahora desaparecido. También salían Gitanos y Gitanas, éstas representadas por mujeres, que vestían manteos y sayas y tocaban la pandereta. Y el Ciego y su lazarillo, que pedían también por las casas.

La organización de las fiestas corría a cargo de la juventud, que se congregaba en los hilanderos y allí decidían lo que iban a hacer.

Fundamental eran las visitas que se organizaban a los pueblos próximos, siempre andando. Entre estos pueblos nos citan Lago o La Urz. Al llegar a ellos, cantaban,danzaban y hacían piruetas para recibir el aguinaldo. En general, interpretaban jotas y “los bailes del diablo”. Si no les daban nada, les echaban ceniza. Por esos desplazamientos,el Carnaval duraba tres días, sábado, domingo y Martes de Carnaval. Pero, a su vez, en Riello recibían la visita de otros pueblos como Murias, La Gandilla, Trascastro o Villacé; venían caminando y traían remolques adornados; hacían lo mismo que los de Riello y regresaban con lo recogido para organizar cenas con lo recaudado. Descripción de propuestas y acciones de promoción y difusión

La promoción exclusiva de la mascarada, por su corta duración y a última hora de la tarde, en tiempo frío, no parece muy atractiva. En cambio, si le añadimos los valores paisajísticos de la zona, con la belleza del río Omaña, o las amplias panorámicas que se disfrutan de cada una de las alturas circundantes o la rusticidad de aldeas apenas habitadas y con una rica arquitectura popular, la situación cambia. Si a esto le ayuda una gastronomía especial para el día y que al día siguiente, domingo, puede seguir disfrutando de la zona, estamos ayudando mucho al realce de la fiesta.

Bibliografía

Calvo Brioso, B. (2009). “La Zafarronada. Riello”, en Máscara Ibérica, vol. II, pp.124-126.
Porto. Ed. Progestur.
León
334 Bernardo Calvo Brioso | Ed. Junta de Castilla y León 

Caro Baroja, J. (2006). El Carnaval. Madrid. Alianza Editorial.
Casado Lobato, Concha. (2008). Ciclo festivo y vital. Trobajo del Camino (León), EDILESA.
Garrido Palacios, M. (1996). “Itzea 1976. Conversaciones con Don Julio Caro Baroja al hilo
de los Carnavales de Zubieta, Ituren y Lanz (Navarra)”, en Revista de Folklore, nº 181, pp. 19-23.
López, D. G. y otros. (1999). León. Fiestas y romerías. León, Diputación Provincial de León.

Informantes y contactos

Nombre: Manuel Rodríguez Díez

Dirección: Riello

Relación con el bien: Organizador de la mascarada y Alcalde.

Información Facilitada: Todo sobre la fiesta

Referencias documentales

Otros informantes: Abilio Rodríguez Díez y Visitación Díez (matrimonio mayor), José y Mª. Carmen González Valcarce e Isaías García (personas mayores"

http://www.jcyl.es/jcyl/patrimoniocultural/mascaradas/fichas/mascaradas.pdf




*Nota: Incluimos mas noticias al respecto y entendiendo la siguiente como mas acorde. No obstante si nos gustaria por favor, sirviera la presente entrada como recordatorio,  sin otro fin, Y nos disculpamos pero creemos era nuestro deber. Ni ponemos ni quitamos, menos aun corregimos, solo "abundamos" en relación con La Zafarronada de Riello en la Comarca de Omaña. Montaña Occidental León. Muchas Gracias 



: Libro "Mascaradas" (Ibericas Riello)
Riello ficha .pdf

"Riello
(León)
Nombre: ZAFARRONADA (Guirriada)
Fecha de Celebración: Sábado cercano al Carnaval
Pérdida / Recuperación: 1957 / 1987
Personajes Negros: ZAFARRONES / GUIRRIOS
Personajes de representación: CARDADOR, SOGUERO y CRIADO, OSO y DOMADOR, CIEGO Y MOLACILLO, ABANDERADO, TORERO (Novio), GITANOS

Armazones: TORO, MULA CIEGA.
Instrumentos: No
Mayo: Si (Con Pelele) (Perdido) 


Descripción

Localidad y municipio de la montaña occidental leonesa perteneciente a la comarca de Omaña compuesta por 41 pueblos que reúnen a algo más de 700 habitantes.

En el año 1987, la “Asociación Cultural Omaña” recuperó los Antruejos tradicionales, pero no tuvieron continuidad. En el año 2002 fue la “Asociación Cultural Ares de Omaña” quien recogió el testigo y posteriormente fue el párroco Ovidio Álvarez Suárez con un grupo de jóvenes omañeses quien retomó la iniciativa. Hoy en día es la corporación municipal quien se encarga de su organización.




      
El autor, con un ‘momotxorro’ navarro del carnaval de Alsasua. - dl
http://www.diariodeleon.es/noticias/
cultura/los-antruejos-leoneses-sorprenden-
completo-sus-personajes_871639.html

Antaño la fiesta duraba todo el periodo de Carnaval, actualmente solo se hace uno de los sábados más cercanos a esta fecha.
La primera descripción proviene de un artículo firmado por el padre César Morán publicado en 1931 en la revista del museo Antropológico Nacional. Desde el sábado hasta el martes de Carnaval, comparsas de mozos (en la mayoría de las ocasiones los Quintos que irían a cumplir el servicio militar) se disfrazaban de diversos personajes para salir en sus pueblos y visitar los pueblos vecinos haciendo parodias al tiempo que pedían de casa en casa.

El personaje principal era el ZAFARRÓN. Abría la comitiva y vestía con camisa amplia blanca y una piel de oveja sin curtir. A la cintura llevaba un cinturón ancho de cuero del que colgaban una zumba atrás y dos cencerros en los laterales,
llevaba unos peales o polainas de la misma piel de oveja y unos cascabeles o cencerros pequeños por encima de los tobillos. Se ocultaba tras una careta de piel de cabrito con aberturas para ojos nariz y boca a la que se le ponía pelo de caballo que caía hacia atrás. Tras la recuperación se hicieron unas caretas basadas en las descritas, pero en vez de crin se usó estopa para el pelo.


Nuestro informante Manuel Rodríguez encontró hace cinco años unas antiguas máscaras de ZAFARRÓN en casa de su abuela en Oterico. También las había de cartón y de madera con unos grotescos dientes blancos pintados. Estas eran más incomodas de llevar, pesaban mucho y era complicado correr y saltar con ellas, por eso se hicieron réplicas de cartón.


En la revista publicada por la Asociación Cultural Omaña en 1987, que nos hace llegar José María, hay un ensayo escrito por David Gustavo López en el que describe la Zafarronada (o Guirriada, como siempre escuchó José María de niño) que tuvo lugar el 28 de febrero y el 1 de marzo del año 1987, recuperada tras una treintena de años perdida: 


“Las fiestas se iniciaban al domingo de la semana anterior al Martes de Carnaval. Ya desde por la mañana se formaba la comitiva, organizada por los mozos…

Durante los días sucesivos, los mozos se convertían en pedigüeños. El Abanderado se encargaría de pasar la bandera por encima de cuantos transitan por la plaza. Al lado, el Ciego
y el Lazarillo solicitaban limosna al son de una cancioncilla… 

Los Zafarrones, saltando y haciendo sonar las esquilas, recorrían todas las casas solicitando un donativo: huevos, chorizos, dinero en metálico… cualquier cosa era válida para la gran zampada que el martes de Carnaval celebrarían los mozos como fin de fiesta… Desde el domingo gordo hasta el martes de Carnaval, mozos y mozas asaltaban a cualquiera que les saliese al paso y
le tiznaban la cara con carbón vegetal. 

Era lo conocido como “eltiznao”. También practicaban el “robo de pucheros”, asaltando cocinas por cualquier puerta o ventana y escondiéndolos o cambiándolos por los de otro vecino… Para cerrar los festejos, también era frecuente entre mozos y mozas preparar alguna obrilla teatral y como colofón, recitar unas coplillas específicamente preparadas para ese día”.

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En otro número se describe el primer Carnaval tras su recuperación, aportándose más datos: “…las cestas de las Gitanas (mozos) se fueron llenando de huevos, pastas, vino y cantidades en metálico que luego serviría para la tradicional zampada e los jóvenes… 


Joaquín Fidalgo (padre), con gran dosis de buen humor, enseño el arte del toreo a Fernando García y también el toro bravo a Joaquín Froilán. Solo así fue posible una magistral corrida en la plaza de la iglesia ante un público que rió y se divirtió con la rememoración… No resultó fácil acertar con el atavío de los Guirrios o Zafarrones (no falta quien los denomina Fanfarrones).

Las opiniones eran de lo más disperso, pues mientras unos recordaban que el vestuario se componía de blusón y “marianos” blancos (calzoncillos largos de una pieza), otros defendían la pelliza de cordero y los pantalones oscuros. Ante tal disparidad de criterios no cabe otra conclusión de que los Zafarrones no iban uniformemente ataviados y que ambas versiones son correctas

(1)*. No obstante, Colomán Valcarcel, de 83 años, hizo gala de una minuciosa memoria y puso claras muchas cosas:

Vestían con amplia blusona blanca, como hacía frío, algunos se abrigaban con una pelliza de cordero sobre la blusa. Pantalones blancos ceñidos, al estilo de los marianos, calcetines de punto,escarpines altos, abarcas y abrigando desde el tobillo a la rodilla,forro de piel de cordero. Gran collarón alrededor de la cinturacon cencerros o “zumbas”, no faltando quien ataba cencerrillos alrededor de los tobillos. Rostro tiznado de negro o cubierto con una careta de cartón negra representando el diablo, que a veces se completaba con unos cuernecillos”.

La comitiva, anunciada por el sonar de los cencerros del ZAFARRÓN, hacía acto de presencia en los pueblos sin previo aviso. Allí recorrían las casas y recogían en cestos o pinchaban en asadores (2)* las viandas que eran, sobre todo, derivados del cerdo. La comparsa estaba compuesta por uno o varios ZAFARRONES y distintos personajes dependiendo de los pueblos y de la disponibilidad de mozos. Representaban humorísticamente  diversos oficios o acciones. Estaba el CARDADOR simulando cardar lana. El SOGUERO, vendía cuerdas y llevaba un CRIADO que tenía una chepa de paja en la que recibía palos cuando pretendía acosar a las mozas. En Arienza salía El OSO, que iba cubierto con pieles de oveja y atado a una correa que agarraba el DOMADOR. El CIEGO con su CRIADO cantaba coplas sobre hechos ocurridos en los pueblos. Al igual que los anteriores, la MULA CIEGA es una figura que se intenta recuperar. La representaban dos mozos que llevan a otro sobre los hombros y al ir tapados con una colcha, así con sus cuatro patas y la cabeza, aparentaban ser una mula (3)*. Los GITANOS y GITANAS eran mozos vestidos con ropas viejas y cestos. El TORO se hacía con un armazón rectangular de madera en el que se agarraba una cornamenta que llevaba un mechón de lana en el frontal o flecos de cuero (4)*. Lo llevaba un mozo, a veces dos, que se cubría con una sábana o lienzo cualquiera. La diversión consis-

1. Guirriada de Curueña, La Urz, década de 1940. 2. Detalle de un Zafarrón. 3. Hidalgo, primera mitad del siglo XX. Foto del Padre César Morán (1931). 4. Zafarrones.

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tía en embestir a cuantos se ponían por delante, sobre todo a los más vulnerables, niños y mozas. Es una figura muy incómoda de llevar y cansada, por eso suele haber pocos voluntarios que la quieran encarnar. “En Curueña, además del Toro salían la Vaca y el Jatín (ternero)”. Le acompaña un TORERO (también llamado Novio), que viste un buen traje y hace como si lo torea (“vestía alegremente, como si fuera de boda”). Durante la cuestación la gente solía darles diversos productos como huevos, chorizo, tocino,yosco (5)*, etc., entonces el ABANDERADO enarbolaba contento la bandera. Si los vecinos no daban, los ZAFARRONES, que llevaban un saco lleno de ceniza, se la tiraban a la puerta. Éstos también portaban un palo largo o un “cachaviello” usado para mover las hogazas de pan en el horno, que utilizaban a modo de pértiga, simulando que subían a las ventanas de las casas donde hubiera mozas. También servían para levantarles las faldas si las pobres tenían la desventura de toparse con ellos en las calles. Como podemos ver en la foto, era costumbre usar las amenazadoras tenazas extensibles.Las funciones también podían hacerse en cualquier lugar destacado de los pueblos donde se juntase la gente. Al regresar al pueblo, con todo lo recogido preparaban una gran cena en la cocina de algún vecino y la velada se prolongaba con el baile. El padre Morán también apunta que, a veces, sacaban un carnero adornado con cintas, que paseaban por el pueblo y que luego guisaban y comían. Antaño, los niños también celebraban su Carnaval por las mismas fechas. Después de la escuela, se disfrazaban con cualquier ropa vieja que encontrasen en casa y se pintaban bigotes. Entonces salían a pedir por las casas a imitación de los mayores. Por esas fechas es típico hacer frisuelos (delgadas tortas dulces) y chocolate. En la festividad del pueblo, San Juan Degollado, celebrado el 29 de agosto, los vecinos preparan una hacendera para adecentar el pueblo y decoran las calles con ramos y colchas en los balcones. Así mismo es tradición hacer Ramos procesionales redondos, triangulares y rectangulares, que se adornan con cintas de
colores, frutas y velas. Predominan los redondos, que son típicos de navidad, pero también se dan en las fiestas patronales (en las que son ofrecidos al santo por alguien para protegerlos de alguna enfermedad o desgracia) y en los enlaces matrimoniales, en los que son ofrecidos y cantados por las amigas a la novia. Una costumbre perdida en los pueblos de Omaña es la de plantar el MAYO. En Villaceid lo hacían. “En Socil, Evangelista Martínez lo había vivido siendo niño en Santovenia, su pueblo natal. Era en la noche de la víspera del uno de mayo.


Los mozos cortaban un par de árboles, no muy grandes, de unos cinco metros, los libraban de su ramaje y después los descortezaban. En su punta ataban un par de monigotes, representando a un hombre, en uno de ellos, y a una mujer, en el otro. Eran el Mayo y la Maya. Después los llevaban a las eras del pueblo y allí los pinaban en sendos hoyos. Con baile alrededor acababa la fiesta y allí se dejaban los Mayos durante todo el mes, justo hasta el último día, procediendo entonces a subastarlos. El dinero, que no solía ser mucho, se destinaba a una función, seguida de una juerga de mocedad”. 

”En Riello, Luís Martínez recordaba una descripción similar a la anterior salvo que solo se pinaba un árbol con un monigote representando a un hombre“. 

Por su parte, el padre Cesar Morán, en un artículo titulado “Algunas manifestaciones folklóricas del valle Gordo”, también cuenta esta costumbre, aunque en su relato señala que se izaba un solo palo donde se colgaban los dos muñecos, representando al hombre y a la mujer.

Informantes: Manuel Rodríguez Díez (50 años) Alcalde de Riello
José María Hidalgo Guerrero (65 años)
David Gustavo López (65 años)
Agradecimientos: Mar García Alonso (Fotos)
Fotografías antiguas: Colección José Mª Hidalgo Guerrero

Bibliografía: “Costumbres y tradiciones de Omaña (I)”. García López, David Gustavo, “Las fiestas de invierno. Los carnavales”.
págs. 15 – 20. nº 1 enero - febrero 1987. “Costumbres y tradiciones de Omaña (II)”. García López, David Gustavo. “El ciclo de primavera”. “La fiesta del árbol”. “El Mayo” págs.9 - 12 nº 2 marzo- abril 1987. “La Zafarronada de Omaña”, nº 5. Nov 1987 – Jun

1988. Casado, Concha. “El Libro de los Caminos de un Maragato
Sayagués”. Carnero, Ramón M. 1997
Riello (Febrero 2012)
(1)* “En Curueña se establecía diferencia entre Guirrios y Zamarrones.

Los primeros vestían de blanco y llevaban caretas hechas con papeles de colores. Eran los encargados de fustigar al Toro con una vara que, a veces, también se escapaba contra las mozas. Los Zamarrones mantenían identidad con los de Riello”.

(2)* “Las mujeres ya sabían de que se trataba y salían al verlos (y oírlos) llegar, y les daban chorizo, jamón, huevos y hasta algunas monedas. En una especie de asador que llevaban los muchachos se iban clavando los donativos, otros se recogían en un cesto. A la puerta de las casas cantaban, daban las gracias, y el Zamarrón hacía unas piruetas agitando los cencerros con un ruido ensordecedor”. Padre Cesar Morán (1931) Ramón M. Carnero apunta: “… El Zafarrón de la Omaña leonesa… recorre las calles del pueblo donde sale y las de algunos vecinos pidiendo casa por casa, y hace como los Morenos de Vigo de Sanabria, en una especie de pincho clava los chorizos…

Esta misma costumbre de pinchar los chorizos también la encontramos en Santa Colomba de Somoza (Maragatería)…

Así mismo la conocimos en el Zangarrón de Sanzoles (Zamora)”.

(3)* Este tipo de disfraces complejos, al igual que las Gomias, requieren mucho esfuerzo, por lo que es de suponer que la mayor parte de la ocasiones solo saldría en el pueblo ya que en el recorrido a largas distancias no sería viable.

(4)* Muy común en la zona norte de León, pues además de Salir en Riaño, aparece, junto con los llamados Maranfallos, en el recuperado Carnaval de Burbia, en el noroeste leonés, al norte del Bierzo. Este Entroido posee las mismas características que el resto, pues los enmascarados salen al anochecer con música a pedir por las casas para celebrar una cena posterior.

(5)* Llamado Chosco en Asturias, muy típico de la zona de Tineo, es un embutido cárnico elaborado con piezas troceadas del cerdo (cabecera de lomo y lengua, principalmente) ahumadas y curadas.
Riello (León)"



«Los antruejos leoneses sorprenden por lo completo de sus personajes»    






El etnógrafo Óscar J. González reúne en un libro 321 mascaradas de toda la península.  E. GANCEDO | LEÓN 03/03/2014









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